A cidade capitalista e o padrão neoliberal de acumulação na América Latina

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Segundo Emilio Pradilla Cobos, explicar a cidade latino-americana no atual contexto do neoliberalismo, implica analisar a generalidade capitalista e sua particularidade latino-americana, sua combinação do novo e do velho, seus rasgos históricos específicos: urbanização acelerada, industrialização tardia, mercado informal de solo e moradia, desemprego estrutural, entre outros fatores.

O artigo “La ciudad capitalista en el patrón neoliberal de acumulación en América Latina”, de Emilio Pradilla Cobos,  é um dos destaques do Dossiê “Teoria urbana e cidade neoliberal na América Latina”, da Revista Cadernos Metrópole nº 31.

 

 

Abstract

A combination of unequal capitalist development, time and territory produces Latin American cities with particular, specific characteristics that cannot be analyzed by concepts that are used to explain cities of the developed world. The historical capital globalization does not homogenize urban formations; rather, it differentiates them. Explaining the Latin American city in the current neoliberal pattern involves analyzing, in the capitalist generality and in its Latin American particularity, its combination of new and old, its specific historical features: indigenous subsistence; rapid urbanization; late industrialization; early deindustrialization; informal outsourcing; massive self-help housing; informal land and housing market; structural unemployment; poverty; informality; emergency regimes; low urbanization; various governmental positions concerning neoliberalism; widespread urban violence, etc.

 

Introducción: el desarrollo desigual del capitalismo y las particularidades latinoamericanas

Desde su formación o reconfiguración en el siglo XVI, las ciudades latinoamericanas estuvieron subsumidas, formal o realmente, al proceso de acumulación originaria de capital que engendró al capitalismo en las entrañas del feudalismo (Marx, [1867] 1976, cap. XXIV, t. 1, v. 3) en el que jugaron un papel sustantivo pero subordinado dadas las condiciones de dominación colonial a las que se encontraban sometidas (Pradilla, 2009, cap. I); desde entonces, siguieron las determinaciones y ocuparon los lugares estructurales que les impusieron los distintos y sucesivos patrones de acumulación de capital,1 en su relación dialéctica2 con las fases específicas de su inserción en la mundialización del capital (Pradilla, 2009, cap. VIII): expoliación colonial hasta las independencias, capitalismo mercantil en el siglo XIX e inicios del XX (patrón primario-exportador), intervencionismo estatal de 1940 a 1980 (industrialización sustitutiva de importaciones), y neoliberal después de 1982.

Por ello, desde entonces y a lo largo de su historia, las ciudades latinoamericanas han sido capitalistas3 y en lo general, se explican a partir de la(s) teoría(s)4 y leyes generales que explican las formas sociales, la estructura, los procesos y las contradicciones del modo de producción capitalista. Sabemos también, desde Marx, que el desarrollo de las formas y relaciones sociales y de los modos de producción que conforman es desigual, y por tanto combinado, en el tiempo, la intensidad, la profundidad y el territorio (Pradilla, 2009, cap. I); esta lógica es reconocida ampliamente por Harvey en sus elaboraciones teóricas generales sobre el capitalismo, el territorio y la ciudad (Harvey, [1982] 1990, cap. XIII, 1 y 2; Harvey, [2000] 2003, pp. 93 y ss.).

Tanto la incisiva crítica teórico-metodológica de Kalmanóvitz a los teóricos de la dependencia latinoamericana de los años setenta (Kalmanóvitz, 1977 y 1982, citado en Pradilla, 1984, pp. 622 y ss.), como la de Singer a Castells sobre su concepción de la urbanización dependiente y la marginalidad (Singer, 1973; Castells, 1973), nos mostraron hasta la saciedad que ni el desarrollo capitalista en América Latina ni la urbanización que genero han seguido el mismo camino histórico, ni iguales modelos,5 ni ocurrieron en los mismos tiempos y ritmos seguidos por estos procesos en Europa o Estados Unidos en los siglos XIX y XX, ni han dado lugar a ciudades y sistemas urbanos similares. Ningún tratado serio de historia general, económica, social o urbana de los siglos XIX y XX avala la posibilidad de la igualdad mundial del desarrollo.

Las razones fundamentales señaladas por Kalmanóvitz y Singer son: a) el papel diferenciado que asumen unas y otras sociedades en sus relaciones (colonizadores o dominantes, colonizados o dominados); b) las diferentes estructuras económicas, sociales, culturales y políticas que se conformaron en unas y otras sosedades, en su relación conflictiva con las sociedades pre-existentes, y las diferencias de sus condiciones de desarrollo; c) el papel activo de las clases sociales colonizadas o dominadas frente a las colonizadoras o dominantes, y sus conflictos, evidentes en la historia; d) las distintas temporalidades de los procesos en unas y otras sociedades; y e) las diferencias geográficas, medioambientales y territoriales pre-existentes o que se configuraron en estos procesos.

En la actualidad, el mito ideológico neoliberal de la globalización y su derivación en el de las ciudades globales (Pradilla, 2009, cap. VIII) han pretendido homogeneizar al planeta entero, y aplicar así en los países latinoamericanos, asiáticos o africanos, las mismas recetas de políticas económicas, sociales y territoriales engendradas en los países hegemónicos del patrón neoliberal de acumulación, imponer su verdad única, explicar sus procesos, incluidos los urbanos, mediante las mismas conceptualizaciones y modelos construidos para analizar los suyos propios, en una clara muestra de colonialismo intelectual, pasivamente aceptado por muchos en nuestra región (Pradilla, 2010b).

La imposición del patrón neoliberal de acumulación de capital, en sus tres décadas de historia, ha dado lugar a una creciente desigualdad del desarrollo capitalista entre los países hegemónicos imperialistas y los dominados y atrasados, y entre estos últimos,7 acentuando la fragmentación y diferenciación entre los países y sus formas territoriales; aún en las áreas dominadas del mundo, con condiciones histórico-sociales homólogas como América Latina, esta diferenciación se acentúa, por ejemplo entre Brasil o México y Haití u Honduras; así, el planeta aparece hoy como una combinación caleidoscópica, un mosaico de fragmentos profundamente desiguales en lo económico, lo social y lo urbano.

La naturaleza capitalista y la vigencia, también diferenciada, del patrón neoliberal de acumulación impuesto a la mayoría de las naciones del mundo por los organismos multinacionales (FMI, OMC, Banco Mundial) asignan generalidades y rasgos comunes a nuestras ciudades y las del mundo desarrollado, que son explicadas por las teorías generales; pero estos rasgos generales también se combinan con los heredados del pasado, de la propia historia particular de las formaciones sociales concretas, y los que surgen de sus desigualdades de desarrollo, que solo pueden ser explicados por el análisis concreto de las realidades concretas y diferenciadas.

La presencia histórica en América Latina de formas y procesos socio-territoriales particulares, ausentes en Europa o los EUA, como la subsistencia de núcleos indígenas en el campo y la ciudad, las formas de propiedad colectiva de la tierra periurbana en México (1917 a 1992), la urbanización acelerada entre 1940 y 1980, la autoconstrucción masiva de vivienda popular generalizada en la región desde 1940, la formación y presencia actual de un mercado informal de suelo urbano, la llamada informalidad9 como actividad laboral de subsistencia ante el enorme desempleo estructural y la pobreza, la presencia recurrente de dictaduras militares y regímenes de excepción en la región sobre todo en los años setenta, la actual diversidad – discursiva o real – de las posturas gubernamentales ante el neoliberalismo, o la violencia generalizada en las ciudades en la actualidad debida en gran medida al narcotráfico y su incidencia en la vida cotidiana urbana, nos sirven a la vez para mostrar: que las teorizaciones y modelos urbanos globales homogeneizantes no tienen validez para nuestra región; y que existen rasgos generales propios de la región, gestados históricamente y agudizados en el neoliberalismo, que hacen viable la construcción de explicaciones latinoamericanas de esas particularidades comunes. Tenemos que entender también que aún en el contexto regional los procesos entre países, regiones y ciudades son desiguales, y que las conceptualizaciones regionales nos explican solo los rasgos generales y comunes entre ellos y no toda su especificidad.

 

Para ler o artigo completo “La ciudad capitalista en el patrón neoliberal de acumulación en América Latina”, acesse a Revista Cadernos Metrópole nº 31.

 

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